¿Qué ver en Menorca que no sean playas?

Esta isla es especialmente conocida por sus playas y calas, ya que cuenta con la friolera de cincuenta playas y 220 kilómetros de costa, por lo que no es de extrañar que este sea el principal atractivo para sus visitantes. Ahora bien, hay otras muchas actividades que hacer y lugares interesantes que ver que no estén relacionados con esto, por si no acompaña la climatología o tenéis otros intereses además del mar.

Faro de Favàrix:

Para llegar hasta aquí hay que atravesar otra de las sorpresas de Menorca, el Parque Natural de S’Albufera des Grau. El faro fue construido en 1922 con materiales extraídos de una cantera de la zona y se encuentra ubicado en una de las áreas más antiguas, geológicamente hablando, de la isla. Su paisaje es pedregoso y árido, por lo que recuerda ciertamente al paisaje lunar. Considerado el faro más bonito de Menorca, su visita resulta muy estimulante para probar tus dotes artísticas fotografiándolo.

Naveta des Tudons

La historia de Menorca está repleta de viajes comerciales, de visitantes como los fenicios, griegos, cartagineses, árabes, romanos, británicos y franceses, pero mucho antes que ellos, allí se erigieron construcciones megalíticas únicas en el mundo. El edificio íntegramente conservado más antiguo de Europa está al norte de la isla, muy cerca de Ciutadella. La Naveta des Tudons es un monumento funerario que tiene unos 3.000 años de antigüedad y en cuyo interior se han encontrado restos de unos cien fallecidos junto con su respectivo ajuar funerario. Estos objetos ahora se encuentran en museos.

Monte Toro

Es el punto más elevado de la isla, pues se eleva a 358 metros del nivel del mar, y, además, está situado en el centro geográfico de la misma. De esta manera, una subida a su cumbre nos ofrece una privilegiada visión de prácticamente toda Menorca. Este monte también tiene un importante significado religioso, ya que allí se encuentra el Santuario de la Virgen del Toro, donde se guarda la imagen de la Patrona de Menorca.

Atardecer desde la Cova d’en Xoroi

La leyenda cuenta que es uno de los lugares más especiales de Menorca, y desde luego, su emplazamiento en una cueva antiguamente utilizada como refugio lo dota de misterio y magia. La cueca cuenta con terrazas y miradores en muchos puntos, así que degustar una “pomada” o una piña colada y otros cócteles en esta ubicación privilegiada es un lujo que nos aporta la isla. Ver atardecer desde aquí mientras te relajas con una bebida y buena compañía resulta una experiencia inolvidable.

Pasear por alguno de los muchos Camí de Cavalls que recorren la isla

Recorrer hoy en día el sendero histórico que conserva la isla desde que en 1330 el rey Jaume II decidiera defender a caballo armado su perímetro es algo fascinante. Actualmente es un camino público extraordinariamente bien conservado que te lleva hasta los rincones más aislados de la isla. Se trata de 185 kilómetros distribuidos en veinte etapas, perfectamente señalizados.